lunes, 1 de febrero de 2010

Claustro

En el claustro sentimental
donde el dia nunca
llega y la luna
viajera parece iluminar
mi cara, dibujando
una sonrisa esporadica

Los sueños ocultos
tras las nubes
negras que anuncian
proximas lluvias,
me hacen entumirme
y titubear

Corriendo en circulos
la frustracion marca
los dias y los años,
que ahora surcan mi frente,
caban mis ojeras
y absorben mi espiritu.

En el claustro sentimental
donde los deseos son
cadenas y la esperanza
el verdugo que mas amo,
los espejos se empañan
distorcionando mi imagen

Un cuerpo ya sin fuerzas
se mueve entre las sombras,
desdibujando su sonrisa
cuando nadie lo mira,
intenta ocultarse en las
letras que le hacen volar

Encerrado en la dama de hierro
que por fin libera
las emociones perforadas
el consuelo solo se halla
en una entrega total
y desinteresada


Manuel Díaz Camargo

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