jueves, 25 de febrero de 2010

Mariposas

Mariposas en capullos
sobre la coindicencia
de un camino circunstancial
esperando el dia de volar

Nunca esperaron encontrar
en la mirada del otro
la respuesta de la pregunta
que no deseaban murmurar

Tan fragiles al destino
sueñan con un nuevo sol
y el viento en sus alas
las lleve a nuevos sitios

Encerrados, tan cerca
y tan lejos, en metamorfosis
deseando que mas adelante esto
no tenga que ser así


-Manuel Díaz Camargo

sábado, 13 de febrero de 2010

Solo queda esperar

Entre lineas y palabras
deseo encontrar acertijos
que tal vez supongas
que yo sere el unico
que podra ver

O alguna semilla de esperanza
flor de un sentimiento
que nos una,
alguna semilla que mantenga
viva el ave que vive dentro

En las calles busco
en las miradas ajenas,
una singular,
una que constante
podía mirar

Ahora la soledad es excelente
compañia pero dificilmente
la puedo abrazar,
dificilmente siento
el calor

Cuando lo unico
que nos separaba
era el aire
y nuestra propia vergüenza
que contenia las emociones

Son un mundo al cual
quisira regresar

¿A dónde iras?
¿Acaso me miraras?
y ¿Veras que estoy junto a ti?

Esa respuesta solo tu
la sabes,
por el momento solo
queda esperar


-Manuel Díaz Camargo

lunes, 1 de febrero de 2010

Claustro

En el claustro sentimental
donde el dia nunca
llega y la luna
viajera parece iluminar
mi cara, dibujando
una sonrisa esporadica

Los sueños ocultos
tras las nubes
negras que anuncian
proximas lluvias,
me hacen entumirme
y titubear

Corriendo en circulos
la frustracion marca
los dias y los años,
que ahora surcan mi frente,
caban mis ojeras
y absorben mi espiritu.

En el claustro sentimental
donde los deseos son
cadenas y la esperanza
el verdugo que mas amo,
los espejos se empañan
distorcionando mi imagen

Un cuerpo ya sin fuerzas
se mueve entre las sombras,
desdibujando su sonrisa
cuando nadie lo mira,
intenta ocultarse en las
letras que le hacen volar

Encerrado en la dama de hierro
que por fin libera
las emociones perforadas
el consuelo solo se halla
en una entrega total
y desinteresada


Manuel Díaz Camargo